De qué te puedes fiar aquí, y de qué no
Un sitio que quiere ser citado tiene que decir de dónde saca su material. Esta página responde cinco preguntas, incluidas las incómodas.
Qué fuentes leemos
Oficiales, primero y casi siempre: la página de estado de cada proveedor, las API públicas de arXiv, OpenAlex y Crossref, los boletines de la Comisión Europea, el NIST, el Federal Register y GOV.UK, los avisos de seguridad de GitHub y la base de vulnerabilidades del NIST.
Antes de consumir una fuente comprobamos cuatro cosas: si es oficial, si sus términos permiten este uso, qué límite de peticiones declara y si de verdad devuelve los datos que promete. La que falla una de las cuatro queda registrada como no utilizable en lugar de desaparecer sin más: saber que algo no sirve vale tanto como saber que sirve.
41 fuentes en el registro · 41 oficiales · 29 respondiendo en la última comprobación
Qué significa «verificado» aquí
Que alguien abrió el original y confirmó el dato, en una fecha que queda registrada. No significa que la fuente tenga razón: significa que la estamos citando bien. Cuando un proveedor sólo publica un estado global, decimos que su fuente oficial no reporta incidencias, nunca que el servicio funcione perfectamente, porque eso no es lo que dice la fuente.
Tres cosas distintas
El hecho es de la fuente y va siempre enlazado. La normalización es nuestra: convertir seis vocabularios de estado en uno, reconocer que tres bases describen el mismo trabajo, llevar un precio a una unidad comparable. El análisis también es nuestro, y va firmado.
Nunca presentamos un registro normalizado como un hallazgo de jsadsAI. Replicar bien algo no es lo mismo que descubrirlo.
Qué no cubrimos
Regulación latinoamericana y colombiana: no encontramos ningún boletín oficial con feed o API abierta, y preferimos admitir el hueco antes que fingir cobertura global. Rondas de inversión y adquisiciones: ninguna fuente oficial gratuita las publica, y copiarlas de un agregador de pago sería tomar prestado un dato que no podríamos ni verificar ni republicar.
Tampoco son sistemas en tiempo real. Las lecturas se toman a demanda, y cada página dice cuándo se comprobó por última vez para que juzgues si es lo bastante reciente para tu decisión.
Nada se publica solo
Una fuente sólo puede crear un candidato. Convertirlo en algo legible exige titular propio, análisis escrito y revisión registrada, y si falta uno de los tres la publicación se bloquea. La inteligencia artificial puede ayudar a redactar; no firma, y no decide.
¿Listo para construir tu sistema digital con IA?
Cuéntame tu proyecto, proceso o idea y diseñemos juntos una arquitectura clara, automatizada y escalable.
Respuesta humana. Sin spam. Diagnóstico inicial sin costo.